Es mucho más que eso. Incluso más que yo misma y de lo que puedo llegar a comprender.
Tengo que volver a empezar. De nuevo, de cero.
Tengo que atacar el problema. De frente. Cortar de raíz. Y nunca mirar atrás.
Ni los mejores amigos del mundo, por más que quieran ayudarme, lo van a lograr. Ni los padres más comprensivos que puedo tener y por los que siempre di gracias me pueden hacer cambiar de opinión. Ni todas esas personas que siempre me han ayudado a salir adelante.
No, esta vez nadie puede hacer nada.
No siquiera yo.
Es el fin. Es necesario.
Ya no soy yo misma, ni lo seré nunca más.
A partir de ahora mi vida solo me tiene que pertenecer a mi.
A partir de ahora mi vida solo me tiene que pertenecer a mi.

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